Azahar

sábado, 24 de enero de 2009


Estoy en mi fase azahar, tranquila, relajada, con la mente y el corazón limpios, sintiendo crecer una flor blanca dentro de mi.
Sin embargo, muy a menudo vuelvo a ser una clemátide que pierde el interés por lo que sucede a su alrededor y se molesta con los ruidos que la sacan de su propio y particular mundo interno.
Aquí encuentro mundos extraordinariamente bellos, mundos que me transportan con suavidad y con serenidad amorosa, que me envuelven y me cobijan, que me miman y me sonríen.
Vuelvo a mi azahar pero a veces no encuentro el puente, que evasivo se me esconde, quizá travieso esperando burlarme y hacerme jugar un juego que me haga despertar.

Aunque cuando más despierta me siento es cuando se supone que estoy durmiendo.

2 comentarios:

Monelle/Carmen dijo...

Hermosa forma de definirse, de sentir un estado personal. Me encanta el azahar porque su aroma me habla de la vida. Besitos.
Carmen

Clematide dijo...

Es difícil definir algo tan complejo como lo que sucede en nuestro interior, por eso hay que buscar metáforas.
Muchas gracias por tu cariñoso comentario, Carmen.
¡Besitos!

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